El INTA alertó sobre El Niño y pidió preparar los tambos antes de la primavera

Los modelos climáticos anticipan una alta probabilidad de que se instale un evento El Niño durante la primavera, con lluvias superiores a lo normal especialmente en la cuenca del Plata, y el INTA Rafaela advirtió que los sistemas lecheros deben comenzar a prepararse desde ahora para reducir el impacto sobre las pasturas, las reservas forrajeras y la producción del próximo otoño.
Actualidad29/07/2026RedaccionRedaccion

El mayor riesgo podría aparecer recién en marzo y abril

Aunque el invierno transcurre bajo condiciones climáticas neutras, los especialistas remarcan que las decisiones que se tomen durante los próximos meses serán determinantes para enfrentar con mejores resultados el ciclo 2026/27.

“El mayor impacto probablemente no se vea durante la primavera o el verano, sino en marzo y abril del próximo año, cuando las pasturas base alfalfa puedan sufrir por anegamiento y falta de oxígeno en las raíces”, explicó Guillermo Cavallero, ingeniero agrónomo del Área de Desarrollo Rural del INTA Rafaela.

Según el técnico, entre enero y junio la región acumuló 624 milímetros de lluvia, por encima del promedio histórico de 553 milímetros, lo que indica que los suelos ya presentan una elevada carga hídrica.

Las pasturas de alfalfa son el principal punto crítico

En muchos tambos de la región, las pasturas base alfalfa representan entre 70% y 80% de la alimentación del rodeo, por lo que su deterioro puede generar un fuerte impacto productivo y económico.

Si las lluvias intensas se prolongan, las plantas pueden perderse y obligar a una reimplantación de las pasturas, con costos elevados y una reducción significativa de la oferta forrajera disponible.

Qué medidas recomienda el INTA

Cavallero señaló que la preparación anticipada es la principal herramienta para disminuir riesgos y recomendó revisar la infraestructura del establecimiento antes de la llegada de las precipitaciones más intensas.

Entre las acciones prioritarias mencionó:

  • abovedado y mantenimiento de los callejones;
  • limpieza de cunetas y canales;
  • sistematización del drenaje interno del campo;
  • revisión de corrales y patios de alimentación;
  • ubicación de bolsas de silo y reservas en sectores altos y accesibles.

“Nuestros campos tienen pendientes muy bajas, por eso es fundamental ordenar el flujo del agua dentro del establecimiento”, explicó el especialista.

Más reservas y revisión de la carga animal

El INTA también aconsejó incrementar el volumen de reservas forrajeras como medida preventiva frente a posibles pérdidas de pasturas.

“Si normalmente planificamos una determinada superficie para silaje, este año podría ser conveniente producir un poco más pensando en un eventual déficit forrajero”, indicó Cavallero.

El especialista recordó que durante los eventos Niño de 2015 y 2016 muchos establecimientos debieron comprar alimentos de menor calidad y a costos elevados por la escasez de forraje disponible.

Además, recomendó evaluar con anticipación la carga animal de cada establecimiento para reducir la presión sobre el sistema en caso de que las condiciones climáticas se deterioren.

También es clave la infraestructura rural

Finalmente, el técnico subrayó que la preparación no depende solo de cada productor, sino también del estado de la infraestructura rural.

“Es importante que caminos, alcantarillas, cunetas y canales funcionen correctamente para que el agua pueda evacuarse. Cuando ese sistema falla, el exceso hídrico permanece más tiempo dentro de los campos y aumentan los daños”, concluyó.

Con una probabilidad superior al 80% de ocurrencia de un evento El Niño hacia fines de 2026, el INTA Rafaela sostiene que anticiparse hoy puede marcar la diferencia entre sostener la producción o enfrentar pérdidas importantes durante el próximo otoño. (CampoNoticias)

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