
La campaña de maíz comienza con una buena disponibilidad de agua en numerosos ambientes productivos, pero el progresivo deterioro de la fertilidad de los suelos plantea un desafío. Desde FERTILIZAR AC advierten que el análisis de suelo, una nutrición balanceada y un manejo eficiente del agua serán determinantes para transformar el potencial genético del cultivo en rendimiento.




































