La suba de los fertilizantes le costó USD 180 millones extra al agro argentino

La fuerte suba internacional de los fertilizantes generó un sobrecosto importador estimado en USD 180 millones para Argentina durante el primer semestre de 2026, en un contexto marcado por el conflicto en Medio Oriente, el encarecimiento de la urea y una de las menores compras externas de fertilizantes desde 2019
Actualidad08/08/2026RedaccionRedaccion

El mercado mundial de fertilizantes quedó bajo fuerte presión tras la crisis geopolítica en Medio Oriente, que afectó el comercio energético y el suministro de insumos estratégicos para la producción de fertilizantes.

El cierre del Estrecho de Ormuz y los ataques sobre infraestructura petrolera elevaron el precio del gas natural licuado (GNL), principal insumo para la fabricación de urea, y redujeron la oferta disponible desde la región del Golfo Pérsico.

La urea fue el producto más afectado: su precio internacional llegó a aumentar más de 100% respecto de enero, impulsado además por restricciones a las exportaciones en China y problemas de producción en India por escasez de gas.

En los fertilizantes fosfatados también hubo fuertes incrementos. El superfosfato triple (TSP) acumuló una suba del 39%, mientras que el DAP aumentó 27%, debido a la escasez de azufre y a restricciones comerciales internacionales.

Argentina importó menos, pero pagó mucho más

Durante el primer semestre de 2026, Argentina importó 437.000 toneladas de fertilizantes nitrogenados, 767.000 toneladas de fosfatados y 39.000 toneladas de potásicos, configurando el segundo menor volumen importado desde 2019.

La urea fue el fertilizante que registró la mayor caída en cantidades importadas, reflejando el fuerte impacto de los aumentos de precios internacionales.

Sin embargo, en términos de valor, las importaciones totalizaron USD 1.762 millones, el segundo registro más alto de la historia, impulsado principalmente por el encarecimiento de los fertilizantes.

Un sobrecosto de USD 180 millones para el sector

La BCR estimó que, si se aplicaran los precios promedio de importación del primer semestre de 2025 a las cantidades efectivamente importadas en 2026, el sector habría pagado USD 180 millones menos.

Ese cálculo refleja el impacto directo que tuvo la crisis internacional sobre los costos de producción del agro argentino, incluso sin considerar que los mayores precios también redujeron los volúmenes comprados.

Los datos de junio muestran con claridad esa retracción: las importaciones de fertilizantes nitrogenados fueron las más bajas desde 2015 y se ubicaron 60% por debajo del promedio del último lustro, mientras que las compras de fosfatados marcaron el menor registro desde 2018.

Dependencia externa y riesgo para la campaña 2026/27

El desempeño importador del segundo semestre dependerá en gran medida de la evolución del conflicto en Medio Oriente y de la normalización de los mercados internacionales.

Argentina importa aproximadamente 50% de los fertilizantes nitrogenados que consume y cerca de 80% de los fosfatados, por lo que la estabilidad de precios será determinante para la rentabilidad de la próxima campaña gruesa 2026/27.

La mayor parte de las importaciones de nitrogenados se concentra justamente en el segundo semestre, en la previa de la siembra de maíz y soja.

La nueva planta de urea cambia el escenario

Como contracara de la dependencia importadora, el informe destaca el potencial de la nueva inversión aprobada bajo el régimen RIGI para construir una planta de urea granulada en Bahía Blanca.

El proyecto demandará USD 2.700 millones y prevé una capacidad de producción de 2,1 millones de toneladas anuales, lo que convertiría a la instalación en la mayor planta de urea de América Latina y una de las más grandes del mundo.

Si el proyecto avanza según lo previsto, Argentina podría dejar de ser un importador neto de urea y mejorar significativamente el abastecimiento interno de un insumo estratégico para la producción agrícola. (CampoNoticias)

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