La competencia internacional por el mercado chino vuelve a poner bajo la lupa la competitividad de la soja estadounidense, en un escenario marcado por los aranceles y las negociaciones comerciales entre Washington y Beijing. Los valores relativos de exportación favorecen actualmente a los embarques desde el Gran Rosario y Brasil, mientras que productores estadounidenses reclaman condiciones que permitan recuperar participación en el mercado chino.