
CONGRESO MAIZAR 2026: el agro busca fortalecer su representación política y tomar el modelo de Brasil
RedaccionLa necesidad de que el agro argentino “salte la tranquera” y fortalezca su representación política fue uno de los ejes centrales del panel “Del potencial a los resultados”, realizado durante el Congreso Maizar 2026.
El debate reunió al secretario de Desregulación de la Nación, Alejandro Cacace; al diputado nacional Luis Picat; al presidente de Abramilho, Paulo Bertolini; y al productor y miembro de CREA, Germán Weiss, bajo la moderación del presidente de Maizar, Federico Zerboni.
Durante el intercambio, los participantes coincidieron en que el sector agroindustrial necesita mejorar su capacidad de articulación política, fortalecer el diálogo con la sociedad y construir consensos que permitan avanzar hacia un marco de previsibilidad y estabilidad para la producción.
Germán Weiss, productor de la localidad bonaerense de América, cuestionó que Argentina no haya logrado aprovechar plenamente el crecimiento global de la demanda de alimentos en las últimas décadas.
“En este siglo el consumo de alimentos creció más de 50% en el mundo, pero como país no lo aprovechamos”, sostuvo.
Además, comparó la situación local con la de otros países productores y aseguró que, mientras Estados Unidos y Brasil impulsan políticas de apoyo al agro, en Argentina predominan las trabas y los impuestos.
“A diferencia del RIGI o de Tierra del Fuego, el agro tiene un régimen especial pero al revés”, ironizó.
Weiss remarcó también la necesidad de mejorar la comunicación del impacto económico y social del sector. Como ejemplo, señaló que el complejo maicero genera alrededor de 300.000 puestos de trabajo, una cifra ampliamente superior a la de la industria automotriz.
“Los productores jugamos mucho a la defensiva: hay que salir a mostrar y demostrar con números lo que hacemos”, afirmó.
En la misma línea, el diputado nacional Luis Picat sostuvo que hace falta una mayor participación de productores y dirigentes rurales en espacios institucionales, comunitarios y políticos.
“Hay que salir de la tranquera”, resumió el legislador cordobés, quien destacó además el trabajo de la Fundación Barbechando como herramienta para acercar la agenda agroindustrial al Congreso.
Según Picat, el desafío ya no pasa solamente por defender intereses sectoriales, sino por representar al agro como un único entramado productivo integrado.
Federico Zerboni, presidente de Maizar, coincidió en la importancia de construir consensos y valoró la tarea de Barbechando “haciendo docencia con los legisladores, sin buscar pelea”.
Además, destacó el caso de Brasil como ejemplo de articulación política del agro, con una fuerte representación parlamentaria vinculada a la producción agroindustrial.
Precisamente, el presidente de Abramilho, Paulo Bertolini, explicó cómo el ruralismo brasileño logró consolidar poder político a partir de la organización institucional y técnica del sector.
Recordó que, tras el regreso de la democracia en Brasil, comenzaron a conformarse bloques parlamentarios vinculados al agro para enfrentar problemáticas comunes, como los conflictos por la tierra.
Sin embargo, señaló que el verdadero salto llegó con la creación del Instituto Pensar Agro (IPA), una estructura técnica y política integrada por más de 50 entidades agropecuarias que organiza la agenda legislativa del sector.
“Hoy en Brasil los diputados del agro son 330 sobre un total de 500, y los senadores 44 sobre 88”, destacó Bertolini.
El dirigente brasileño subrayó además que el fortalecimiento político del agro fue clave para consolidar políticas favorables al crecimiento productivo y evitar medidas como retenciones o restricciones a las exportaciones.
“Las políticas contra el campo en Argentina ayudaron mucho al crecimiento del agro en Brasil, Paraguay y Estados Unidos”, afirmó con tono crítico.
Por su parte, Alejandro Cacace sostuvo que el actual contexto de estabilidad macroeconómica obliga a repensar la lógica de las discusiones sectoriales y avanzar hacia acuerdos de largo plazo.
El funcionario puso como ejemplo el debate sobre propiedad intelectual en semillas y adelantó que el Gobierno habilitará mecanismos de fiscalización privada y convocará una mesa para discutir una nueva ley de semillas y la adhesión a UPOV 91.
“Hay que pensar colectivamente en productividad y no solo en la baja de retenciones”, señaló.
Cacace sostuvo además que la falta de respeto por la propiedad intelectual afectó seriamente la productividad de cultivos como la soja, mientras que el maíz logró mantener un crecimiento tecnológico más cercano al de Estados Unidos.
Hacia el cierre del panel, volvió a aparecer la necesidad de que el agro construya una agenda común y logre una voz unificada frente a la política y la sociedad.
“Hay 25 millones de hectáreas que no se siembran porque el productor no tiene las condiciones que sí tienen los países vecinos”, advirtió Weiss.
Y concluyó: “Todos queremos más interior y menos conurbanos. Si tuviéramos el RIGI, produciríamos el doble”. (CampoNoticias)


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