
Vip3Aa20 pierde eficacia frente al cogollero, pero sigue siendo clave para proteger el maíz
RedaccionEl estudio se realizó sobre 120 evaluaciones en 22 sitios del NOA, el NEA y la región Centro Norte, e incluyó 26 híbridos comerciales con distintos eventos biotecnológicos —Viptera 3, Trecepta, PWUE, VT PRO4— junto con materiales no Bt, todos analizados entre los estadios V3 y V8 del cultivo.
Los resultados confirmaron una señal de alerta: los híbridos con Vip3Aa20 registraron una incidencia de daño promedio del 30,9%, aunque con una variabilidad marcada según la región. El NEA fue la zona más afectada, con 36,5% de incidencia, seguida por el Centro Norte con 22,7%, mientras que en el NOA el valor fue considerablemente menor, del 9%.
Pese a este incremento respecto del comportamiento histórico de la tecnología, la Vip3Aa20 demostró seguir siendo efectiva frente a escenarios de alta presión de la plaga: en los materiales sin tecnología Bt, la incidencia de daño trepó al 70,9%, más del doble que en los híbridos protegidos.
Las diferencias también se reflejaron en la severidad del daño y en la necesidad de intervención química. En los híbridos Vip3Aa20, 3 de cada 10 plantas presentaron daño y un 7% mostró daño severo. En los materiales no Bt, la proporción de plantas afectadas escaló a 7 de cada 10, con un 37% de daño severo. En consonancia, el 94% de los lotes no Bt superó el umbral de aplicación de insecticida, frente al 55% de los lotes con Vip3Aa20.
Para la REM, los valores actuales representan un cambio respecto del comportamiento histórico de la tecnología, compatible con una posible reducción de susceptibilidad en algunas poblaciones de cogollero, aunque remarca que la biotecnología continúa aportando una protección sustancial, en especial en escenarios de alta presión de la plaga.
El informe también advierte que la magnitud del daño no depende únicamente de la tecnología empleada, sino de la presión de la plaga en cada lote, un factor que —según el documento— debe considerarse siempre al momento de evaluar el desempeño de estos híbridos, en lugar de limitarse a constatar la simple presencia o ausencia de daño.
La elevada variabilidad registrada entre regiones e híbridos, señala el estudio, confirma que el ambiente, la fecha de siembra y la intensidad de infestación son factores determinantes en la magnitud del daño observado en cada caso.
De cara a las próximas campañas, la REM insiste en que el monitoreo sistemático lote por lote sigue siendo una herramienta insustituible, junto con la aplicación de estrategias de manejo integrado de plagas, tanto para reducir el impacto sobre los rindes como para evitar intervenciones químicas innecesarias y preservar el valor estratégico de la tecnología Vip3Aa20 en el tiempo. (CampoNoticias)




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