
Siete meses de caída: retroceden los precios de la hacienda y también de los terneros de invernada
RedaccionLa ganadería argentina atraviesa un período de retracción en los valores de la hacienda, luego de los máximos históricos registrados en marzo de 2026. Desde entonces, las cotizaciones comenzaron a retroceder de manera sostenida y acumulan siete meses de bajas, tanto en las categorías destinadas a faena como en los animales de invernada.
El escenario responde principalmente a la debilidad del consumo interno, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y las dificultades de los frigoríficos para trasladar los mayores costos a los precios de venta. A estos factores se suma la competencia de otras proteínas animales, especialmente el pollo y el cerdo, que ofrecen alternativas más económicas para los consumidores.
La hacienda para faena registró bajas de hasta 10% en octubre
Los valores registrados en el Mercado Agroganadero de Cañuelas (MAG) reflejan la tendencia descendente.
Durante octubre, el novillo alcanzó un promedio de $4.110 por kilo vivo, mientras que los novillitos promediaron $4.475 y las vaquillonas $4.170.
En comparación con los valores anteriores, las bajas nominales fueron del 7% para los novillos, 8% para los novillitos y 10% para las vaquillonas. Si se contempla el efecto de la inflación, el deterioro real de los ingresos de los productores resulta todavía mayor.
La demanda interna continúa mostrando dificultades para convalidar los precios de la carne vacuna. La pérdida de capacidad de compra de los hogares favorece el desplazamiento hacia proteínas más económicas.
En ese contexto, algunos cortes de cerdo, como la bondiola, se comercializan alrededor de los $10.000 por kilo, mientras que también aparecen promociones de pollo que amplían la diferencia de precios frente a la carne vacuna.
Las exportaciones sostienen el negocio, pero la competitividad es ajustada
A pesar de la debilidad del mercado interno, las exportaciones de carne vacuna mantienen un comportamiento positivo.
Durante los últimos dos meses, los embarques rondaron las 90.000 toneladas mensuales y las ventas externas acumulan un crecimiento del 8% en lo que va del año.
La exportación absorbe aproximadamente el 35% de la producción nacional, lo que contribuye a reducir la disponibilidad de carne para el consumo interno.
Sin embargo, el negocio enfrenta dificultades vinculadas con la competitividad cambiaria. Aunque los precios internacionales de la carne aumentaron un 75% en los últimos dos años, el tipo de cambio no acompaña al ritmo de la inflación y de los costos industriales.
En este escenario, los frigoríficos mantienen valores para los novillos de exportación de entre $7.900 y $8.100 por kilo en gancho. Las mejoras ocasionales, como las vinculadas con la demanda de hacienda para faena kosher, no alcanzan para modificar la tendencia general.
El reglamento antideforestación europeo suma presión
Otro factor que genera preocupación en la cadena ganadera es la aplicación de las exigencias ambientales de la Unión Europea.
Los frigoríficos advirtieron que los animales que no cumplan con los requisitos del reglamento antideforestación europeo podrían recibir castigos en sus precios, debido a que su carne debería destinarse a mercados de menor valor.
Esta situación agrega incertidumbre para los productores y puede profundizar las diferencias de cotización entre los animales que cumplen con las condiciones exigidas y aquellos que no pueden acreditar su origen.
También caen los precios de los terneros de invernada
La retracción de los valores de la hacienda terminada comenzó a trasladarse al mercado de reposición.
Durante la zafra, en un contexto de expectativas favorables para la ganadería, los terneros se negociaban entre $6.800 y $7.300 por kilo. Actualmente, las operaciones se ubican entre $6.000 y $6.300.
Esto representa una caída nominal de al menos el 10% en los valores de esta categoría, con un impacto directo sobre los ingresos de la actividad de cría.
La brecha entre el precio de compra de los terneros y el valor de venta de los animales terminados había llegado a un diferencial cercano al 50%, una relación difícil de sostener para los establecimientos de engorde y los propios frigoríficos que participan del negocio.
Menos rentabilidad y pocas señales de recuperación
La combinación de menores precios, dificultades de comercialización y costos que continúan presionando sobre los márgenes configura un escenario complejo para los distintos eslabones de la cadena bovina.
La actividad de cría había alcanzado niveles de rentabilidad extraordinarios durante los meses de mayor valorización de la hacienda. Sin embargo, desde noviembre comenzó a evidenciarse un deterioro de los resultados económicos.
Con siete meses consecutivos de retrocesos en las cotizaciones, la ganadería enfrenta el desafío de recuperar el equilibrio entre los valores de la hacienda, la capacidad de compra del consumidor y la rentabilidad de los productores.
Por ahora, la debilidad del consumo interno y las dificultades para sostener los precios de exportación no permiten identificar señales claras de un cambio de tendencia en el corto plazo. (CampoNoticias)





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