
El INTA Manfredi evaluó el suelo después de 12 años de uso de riego subterraneo
Camponoticias
Después de 12 años de utilizar riego por goteo enterrado en Córdoba, investigadores del INTA Manfredi encontraron mayores concentraciones de sales y sodio en el suelo, incluso cerca de la superficie. Los resultados, obtenidos antes de la campaña 2025/26 y presentados en la 9.ª Reunión Internacional de Riego, aportan información sobre los efectos de largo plazo de esta tecnología en cultivos extensivos. El dato más llamativo es que los cambios químicos no provocaron pérdidas productivas, aunque podrían representar un problema futuro si no se realiza un seguimiento adecuado.
El estudio comparó parcelas regadas con sectores de secano bajo una misma rotación de trigo, soja y maíz. La conductividad eléctrica fue casi el doble en los primeros 20 centímetros y 2,4 veces superior, en promedio, entre los 40 centímetros y los dos metros de profundidad. Carolina Álvarez, responsable del Laboratorio de Suelos y Aguas de la experimental, explicó que las sales ascendieron por capilaridad debido a la evaporación, un comportamiento que sorprendió a los investigadores porque el agua se aplica mediante tuberías enterradas.
El dato que importa para la producción
El análisis también reveló un incremento del sodio intercambiable. Mientras las parcelas de secano presentaron valores del 3 al 4%, en los sectores regados alcanzaron entre 6 y 13% por debajo de los 40 centímetros. Aunque no se superó el umbral convencional del 15% utilizado para clasificar suelos sódicos, los especialistas señalaron que valores inferiores pueden afectar la estructura y permeabilidad del suelo. Las diferencias observadas dependen de las condiciones del ensayo y no pueden trasladarse automáticamente a todos los establecimientos.
Pese a estos resultados, los cultivos de trigo, soja y maíz mantuvieron rendimientos elevados, sin disminuciones productivas asociadas con los cambios químicos registrados. Los investigadores señalaron que los tres años de precipitaciones inferiores a los promedios históricos previos al muestreo podrían haber reducido el lavado natural de sales. Por eso, recomiendan analizar periódicamente la calidad del agua y las propiedades químicas del suelo, incluyendo muestras a distintas profundidades, para conocer cómo evolucionan estos parámetros.
Para la agricultura argentina, donde el riego representa una herramienta para estabilizar la producción frente a la variabilidad climática, el trabajo deja una conclusión concreta: la productividad actual no alcanza para evaluar la sustentabilidad de un sistema a largo plazo. El monitoreo, el manejo del agua y la eventual aplicación de medidas correctivas, siempre con asesoramiento profesional, serán fundamentales. El desafío no es solamente producir más, sino evitar que los cambios acumulados debajo de la superficie condicionen las próximas campañas. (CampoNoticias)



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