Las estimaciones de la Cámara Argentina del Maní, presentadas durante el World Peanut Meeting realizado en Córdoba, indican un volumen de producción y exportaciones que crecería un 50%.
La Cámara Argentina del Maní celebra la medida que oficializó el Gobierno nacional, porque “ayuda a impulsar la competitividad de una de las economías regionales más importantes en Argentina y una de las cadenas agroindustriales que porcentualmente más exporta ”.
Es una iniciativa liderada por la Cámara Argentina del Maní, la Fundación Maní Argentino, el Colegio de Ingenieros Agrónomos de General Cabrera y una escuela agrotécnica, con el fin de potenciar aún más el desarrollo de esta cadena agroindustrial.
En la sede de Manfredi se desarrollaron 2 nuevas variedades: un ciclo corto para siembras tempranas, y uno largo, con resistencia sclerotinia. Se trata de ASEM 353 y ASEM 450-RS, dos cultivares que se destacan por tener buen potencial de rendimiento, alto contenido de ácido oleico, resistencia a enfermedades y permiten siembras tempranas o tardías en una gran variedad de ambientes. Fueron desarrollados por el INTA Manfredi –Córdoba–.
La implantación del cereal avanzó 8,2 puntos porcentuales en la última semana y ya cubre 4,3 millones de hectáreas. Sin embargo, las labores mantienen un retraso frente al promedio de los últimos cinco años y respecto del ciclo anterior.
La siembra de cebada alcanzó el 34,6% de la superficie apta nacional tras avanzar 15,8 puntos porcentuales en las últimas dos semanas. Las demoras se concentran en el sur del área agrícola, donde el exceso de humedad impide el ingreso de las máquinas.
La recolección de soja avanzó casi un punto porcentual en la última semana y ya cubre el 98% del área apta nacional. Persisten demoras en Buenos Aires por el exceso de humedad, mientras varias regiones alcanzan rendimientos históricos.
La cosecha de maíz con destino grano comercial cubre el 51,2% del área apta nacional. La elevada humedad en los granos y en los lotes sigue demorando las tareas, especialmente en el centro y sur de Buenos Aires.
Por segundo año consecutivo, la relación entre soja y gramíneas se acerca al uno a uno en la región núcleo. El cambio de estrategia productiva mejora la sustentabilidad de los sistemas y ya muestra un impacto positivo en los rendimientos de la oleaginosa.