Menos hacienda, precios en alza y un consumo interno en retroceso marcan el inicio del año para la cadena de la carne vacuna. El impacto de la sequía y las inundaciones sigue condicionando la oferta y tensionando todo el mercado.
El clima volvió a jugar en contra del cultivo en la provincia. Aunque los rindes se mantienen cerca del promedio, la producción total caería más de un 30% en la actual campaña.