
Consumo de carne cae en Argentina: se comen 5 kilos menos y los impuestos superan el 25% del precio
RedaccionEl consumo de alimentos en Argentina continúa mostrando cambios marcados, impulsados principalmente por la suba de precios y la presión impositiva. Según el último informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina, los argentinos consumen actualmente cinco kilos menos de carne vacuna por año por persona, pasando de 49,5 a 44,5 kilos anuales.
En paralelo, se observa un crecimiento en el consumo de carne de cerdo, que aumentó en 1,5 kilos por habitante, alcanzando los 19,3 kilos anuales. Este cambio responde, en gran medida, a la diferencia en la evolución de precios: mientras la carne vacuna subió un 64% en el último año, la de cerdo lo hizo un 25%, en un contexto inflacionario del 33%.
“El encarecimiento de los alimentos modifica los hábitos de consumo, llevando a las familias a buscar alternativas más accesibles”, explicó Antonella Semadeni.
El informe también destaca un aumento del 7% en el consumo de lácteos, favorecido por incrementos de precios por debajo de la inflación general. Sin embargo, uno de los puntos más relevantes es el peso de los impuestos en los alimentos: en promedio, más del 25% del precio final corresponde a carga tributaria.
“En términos simples, de cada cuatro unidades de alimentos que consumimos, una corresponde a impuestos”, señaló María Luz Silvetti. Entre los principales tributos se encuentran el IVA a nivel nacional, Ingresos Brutos en las provincias y tasas municipales.
El contexto internacional también incide en los precios locales. La actual situación en Medio Oriente impacta en los costos logísticos debido al aumento de los combustibles, lo que repercute en toda la cadena productiva. “El incremento del flete, impulsado por el encarecimiento del petróleo, termina trasladándose a los precios de los alimentos”, explicó Nicolle Pisani Claro.
A lo largo de la cadena, los costos se acumulan desde la producción hasta la góndola. En la carne vacuna, por ejemplo, el 51% del precio corresponde a costos, el 28% a impuestos y el 21% a ganancias. En el caso del pan, los costos representan el 61% y los impuestos el 24%, mientras que en la leche los costos alcanzan el 71% y los tributos el 26%.
Otro dato relevante es la incidencia de los granos en el precio final, que resulta menor a lo que suele percibirse. El maíz, por ejemplo, representa solo el 6% del precio de la carne vacuna y el 4% en la leche, mientras que el trigo equivale al 10% del precio del pan.
De esta manera, el informe concluye que el precio de los alimentos no responde a un único factor, sino a una compleja cadena de costos, impuestos y márgenes que comienzan mucho antes de llegar al consumidor final. (CampoNoticias)


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