
Advierten que la falta de fertilización en alfalfa degrada el suelo y reduce la producción forrajera
RedaccionLa fertilización estratégica de pasturas comienza a consolidarse como una herramienta central para sostener la productividad ganadera en regiones semiáridas y subhúmedas, donde el agua y la calidad del suelo son factores decisivos.
Durante el Simposio Regional FERTILIDAD 2026, Cristian Álvarez, especialista del INTA General Pico y docente de la Facultad de Agronomía de la UNLPam, advirtió que la falta de reposición de nutrientes en planteos forrajeros está acelerando procesos de degradación física, pérdida de carbono y acidificación de los suelos.
Según explicó, en ambientes de secano la eficiencia en el uso del agua (EUA) define gran parte de la productividad de las pasturas.
En ese contexto, sostuvo que un manejo nutricional integrado puede mejorar significativamente la conversión biológica, pasando de pisos de 12 kilos hasta alcanzar 22 kilos de materia seca por milímetro de agua por hectárea.
Sin embargo, aclaró que esos niveles de eficiencia se desploman cuando aparecen problemas de compactación y deterioro físico de los lotes.
A partir de ensayos regionales, Álvarez mostró que la fertilización con fósforo y azufre genera respuestas contundentes en producción forrajera.
En alfalfa pura, los incrementos oscilaron entre 28% y 106%, mientras que en pasturas consociadas las mejoras llegaron hasta el 46%.
Además del impacto productivo, destacó los beneficios ambientales del manejo nutricional adecuado. Los lotes degradados presentaron balances negativos de carbono, con pérdidas de hasta 760 kilos de carbono por hectárea al año.
En cambio, los sistemas correctamente fertilizados lograron revertir esa situación y alcanzaron niveles de secuestro de hasta 690 kilos de carbono por hectárea anuales.
“Las pasturas no son ajenas a la realidad del suelo; expresan el maltrato a través de una menor producción, problemas para persistir en el tiempo y una caída drástica en su calidad nutricional”, afirmó el especialista.
Y agregó: “Cuando fertilizamos bien con fósforo y azufre no solo producimos más forraje, sino que logramos dar vuelta el balance ambiental”.
Otro de los puntos que remarcó fue la fuerte extracción de nutrientes que generan los sistemas forrajeros sin reposición adecuada.
Según detalló, evaluaciones realizadas en Anguil y Dorila sobre una producción acumulada de 33,3 toneladas de materia seca en tres años mostraron que la alfalfa extrajo 673 kilos por hectárea de cationes totales.
Ese volumen incluyó 425 kilos de potasio, 205 kilos de calcio y 43 kilos de magnesio, además de 37 kilos de azufre y 48 kilos de fósforo, equivalentes a 110 kilos de P₂O₅.
La correcta nutrición permitió elevar la producción acumulada de proteína pura desde 4,65 hasta 6,6 toneladas por hectárea.
No obstante, Álvarez alertó que cuando esos nutrientes se exportan del sistema sin reposición, los suelos comienzan a perder bases intercambiables y avanzan procesos de acidificación.
“Cuando el pH cae por debajo de 6,8 las pérdidas de rendimiento en alfalfa son drásticas”, explicó.
En esas condiciones, agregó, la producción puede caer por debajo del 65% del potencial hídrico regional, afectando directamente la estabilidad y sustentabilidad de los sistemas ganaderos. (CampoNoticias)


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Informe De Pura Cepa del Domingo 12 de julio de 2026


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