
Trigo: Rusia y Ucrania enfrentan un posible “apagón productivo”
RedaccionLa campaña 2026/27 de trigo en Rusia y Ucrania comienza a transitar un escenario de creciente incertidumbre. Mientras el mercado internacional mantiene sus proyecciones de oferta, productores de ambos países enfrentan dificultades financieras, restricciones para comercializar el cereal y menores precios internos que podrían comprometer la superficie sembrada y la producción futura.
La situación adquiere relevancia para el mercado global porque Rusia y Ucrania concentran una parte significativa de la oferta exportable de trigo. Según las estimaciones preliminares del USDA citadas por Valor Soja, ambos países aportarían en conjunto unas 55,5 millones de toneladas de trigo exportable en 2026/27, equivalentes al 26% de la oferta mundial.
Rusia y Ucrania, claves para el mercado del trigo
En Rusia, el trigo de invierno representa más de dos tercios de la cosecha total. Su siembra se desarrolla principalmente durante septiembre y octubre, por lo que las dificultades económicas que atraviesan los productores adquieren especial importancia durante esta etapa.
En Ucrania, en tanto, el trigo de invierno representa más del 90% de la producción nacional. La continuidad del conflicto bélico mantiene además condicionada la logística y la posibilidad de realizar embarques por los puertos del Mar Negro.
Las restricciones comerciales generan una acumulación de stocks dentro de ambos países y presionan sobre los precios recibidos por los productores. Ese deterioro de los ingresos puede afectar la capacidad de financiar la nueva campaña.
Ucrania busca asistencia para sostener al sector
El escenario financiero también preocupa en Ucrania. El ministro de Política Agraria y Alimentación, Taras Vysotskyi, señaló a Bloomberg que el país no observa señales positivas respecto de una tregua que permita garantizar las exportaciones de granos por el Mar Negro durante los próximos meses.
Ucrania había solicitado a la Unión Europea una asistencia de 220 millones de euros para el sector agrícola, pero la Comisión Europea rechazó esa asignación.
En paralelo, el país recibirá un préstamo de US$250 millones del Banco Mundial destinado a brindar asistencia a los productores.
Rusia analiza un subsidio para la siembra
En Rusia, el Gobierno analiza medidas para intentar sostener la implantación de los cereales de invierno.
Según el consultor agrícola ruso Andrey Sizov, el Ministerio de Agricultura evalúa otorgar un subsidio de 3.000 rublos por hectárea, unos US$36 por hectárea, para la siembra.
Sin embargo, Sizov consideró que el impacto de la medida podría ser limitado debido a su reducido peso frente a los costos de producción. De acuerdo con su análisis, el eventual aporte representaría menos del 10% de los costos directos del trigo de invierno.
Además, el decreto todavía no habría sido aprobado y tampoco estarían definidos los plazos ni las condiciones para acceder al beneficio.
El área sembrada aparece como una de las variables críticas
La ventana de siembra del trigo de invierno ya comenzó a cerrarse en algunas regiones rusas. En ese contexto, Sizov advirtió que podría producirse una reducción sustancial del área destinada al cereal como consecuencia del deterioro del mercado interno.
El riesgo que observan algunos analistas es que las dificultades actuales no solamente afecten la comercialización de la cosecha presente, sino que también condicionen la capacidad productiva de la próxima campaña.
Por ahora, las proyecciones internacionales todavía contemplan una elevada participación de Rusia y Ucrania en el comercio mundial. Pero una reducción significativa de la superficie sembrada, sumada a menores inversiones en tecnología e insumos, podría modificar el escenario durante 2027.
Un factor que el mercado todavía no incorpora
El punto central es que el mercado internacional está trabajando con las estimaciones disponibles para 2026/27, mientras que los problemas financieros de los productores de Rusia y Ucrania podrían tener consecuencias productivas posteriores.
Si el deterioro de la rentabilidad se traduce en una menor superficie sembrada y en una caída de los rindes, la oferta exportable de la región del Mar Negro podría verse afectada con mayor intensidad en el segundo semestre de 2027.
Para los mercados de trigo, el comportamiento de la producción y de las exportaciones de Rusia y Ucrania será, por lo tanto, uno de los factores a seguir durante los próximos meses. (CampoNoticias)




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