Entre el 13 y el 16 de marzo se registraron precipitaciones con acumulados muy heterogéneos en distintas zonas productivas, con focos intensos en el sudoeste que provocaron anegamientos. Mientras las lluvias aportan humedad clave para cultivos en etapa crítica como la soja tardía y el maní, también generan complicaciones para el avance de la cosecha de girasol y el inicio del maíz.
Impulsadas por trigo, girasol y carne, las ventas externas del agro argentino comenzaron el año con números positivos. Aunque febrero mostró una leve baja, el balance del primer bimestre confirma la tendencia de crecimiento.
Impulsadas por la demanda global de energía sustentable, estas oleaginosas emergen como una alternativa rentable para intensificar rotaciones, mejorar suelos y generar nuevas oportunidades para el agro argentino.
Con fuerte dependencia externa y tensiones en Medio Oriente, el mercado de fertilizantes enfrenta subas de precios y riesgos de abastecimiento que ya impactan en el agro argentino.