
En Bahía Blanca, la cosecha avanza con rindes mejores a lo esperado, pero las lluvias frenan el ritmo
La cosecha de girasol avanza en la región con un balance positivo en términos productivos. Los primeros resultados confirman rendimientos superiores a los previstos, lo que mejora las perspectivas para el cierre de la campaña.
Actualmente, la mayor parte de los lotes que permanecen en pie ya alcanzó la madurez fisiológica, por lo que el foco está puesto en el secado de las plantas para poder ingresar con las máquinas.
Lluvias que complican el ritmo
A pesar del buen desempeño del cultivo, las condiciones climáticas están jugando un rol clave en el avance de la cosecha. Las precipitaciones registradas durante marzo generaron demoras en varias zonas, dificultando el acceso a los campos y ralentizando las labores.
Según los datos relevados hasta el 17 de marzo, las lluvias acumulan en promedio 116 milímetros en el área de la Red de Manejo, un volumen significativo para esta etapa del ciclo.
Qué se espera para las próximas semanas
El pronóstico no trae un alivio inmediato. Para los próximos 14 días, se mantiene la probabilidad de nuevas precipitaciones, lo que podría seguir condicionando el ritmo de cosecha.
Sin embargo, este escenario también tiene un costado positivo: los aportes de agua contribuyen a mejorar la disponibilidad hídrica en los suelos, especialmente en regiones del centro y este, lo que resulta clave para los cultivos que aún están en desarrollo.
Entre el clima y los buenos rindes
Así, el girasol transita una campaña con resultados alentadores en términos de rendimiento, pero con un avance de cosecha atado a la evolución del clima.
El desafío en las próximas semanas será encontrar ventanas de buen tiempo que permitan acelerar las tareas y consolidar el potencial productivo del cultivo.




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