
Afinando los números de la fina: la nutrición define el potencial del trigo y la cebada
RedaccionDesde Fertilizar Asociación Civil aseguran que, con el agua dejando de ser el principal limitante, el foco pasa directamente al manejo agronómico.
“Hoy la humedad no va a ser la limitante y la campaña dependerá de la ingeniería agronómica que apliquemos”, sostuvo María Fernanda González Sanjuan.
El nuevo factor crítico: la nutrición
En este contexto, la nutrición se convierte en la variable central para definir no solo el rendimiento, sino también la calidad del grano y la rentabilidad del sistema.
La recomendación es clara: avanzar hacia esquemas de fertilización balanceada que incluyan nitrógeno, fósforo, azufre y micronutrientes. La falta de alguno de estos elementos puede limitar el crecimiento y hacer perder potencial productivo.
Además, el escenario internacional —marcado por tensiones geopolíticas— impacta directamente en los precios de fertilizantes y obliga a maximizar la eficiencia en cada decisión.
Suelos agotados y baja adopción de diagnóstico
Uno de los principales problemas estructurales es el deterioro de los suelos. Las altas precipitaciones y las últimas cosechas récord favorecieron la lixiviación y la extracción de nutrientes, profundizando el balance negativo.
A pesar de esto, solo el 25% de los productores realiza análisis de suelo, una herramienta clave para definir dosis, fuentes y momentos de aplicación.
“Existe una gran oportunidad para reducir riesgos y mejorar la eficiencia económica del sistema”, señaló Esteban Ciarlo.
Fertilizar sigue siendo negocio
Aun con costos elevados, la fertilización continúa siendo una inversión rentable cuando se basa en información técnica.
Los números son contundentes:
- Un trigo que pasa de 3.000 a 5.000 kg/ha puede generar diferencias de hasta US$ 220 por hectárea
- El costo de análisis de suelo ronda apenas los US$ 5/ha
- Cada kilo de nitrógeno aplicado produce en promedio 20 kg de trigo
Incluso con relaciones insumo-producto más ajustadas, el retorno sigue siendo positivo, especialmente al optimizar dosis.
Estrategias clave en trigo
En trigo, el manejo del nitrógeno es determinante. La recomendación pasa por fraccionar aplicaciones entre siembra y macollaje para acompañar la demanda del cultivo y reducir pérdidas.
Además, una correcta nutrición no solo impacta en rendimiento, sino también en calidad, evitando problemas como bajos niveles de proteína que afectan el valor comercial.
Otro punto clave es el efecto residual: una buena fertilización en trigo mejora la disponibilidad de nutrientes para la soja de segunda, fortaleciendo todo el sistema productivo.
Cebada: el equilibrio entre rendimiento y calidad
En cebada, la estrategia cambia según el destino.
Para cebada cervecera, el objetivo no es maximizar el rinde sino alcanzar niveles de proteína entre 10% y 12%. Aquí, el nitrógeno es la variable crítica.
“Se debe fertilizar para la proteína y no para el rendimiento”, explicó Pablo Prystupa.
Cada punto adicional de proteína requiere un ajuste preciso de nitrógeno, con costos y decisiones que deben evaluarse lote por lote.
En cambio, en cebada forrajera, el foco está puesto en maximizar el volumen, con menor exigencia en calidad.
Tecnología y manejo de precisión
Herramientas como sensores SPAD o índices NDVI permiten ajustar la fertilización en tiempo real, mejorando la precisión en la toma de decisiones.
Además, las aplicaciones tardías o foliares se consolidan como alternativas para corregir desvíos en proteína, especialmente en cebada cervecera.
Si hay agua, manda la nutrición
El mensaje desde Fertilizar AC es contundente: en un año con agua asegurada, el resultado productivo dependerá directamente del manejo nutricional.
Con suelos cada vez más exigidos y costos elevados, la clave estará en ajustar la dosis justa, en el momento correcto y con diagnóstico previo.
Porque en la campaña fina 2026, más que nunca, el rendimiento no se improvisa: se construye desde la nutrición. (CampoNoticias)


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