
Ley de Semillas: la industria reclama reglas para la propiedad intelectual
RedaccionLa industria semillera volvió a presionar para avanzar con una nueva Ley de Semillas en Argentina que reconozca la propiedad intelectual sobre las variedades vegetales y genere condiciones más previsibles para invertir en mejoramiento genético. La Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) defendió la necesidad de actualizar la normativa y aseguró que está dispuesta a acercar posiciones con los productores en uno de los puntos más controvertidos: el pago por el uso propio de las semillas.
En un comunicado difundido el 26 de octubre, la entidad sostuvo que una legislación moderna permitiría impulsar inversiones, acelerar el desarrollo de nuevas variedades y mejorar la productividad y la competitividad del agro argentino.
“Argentina tiene la oportunidad de dar un nuevo salto en productividad y competitividad agroindustrial, a partir de la actualización de la legislación de semillas”, señalaron desde ASA.
Uso propio: el principal punto de conflicto
La posibilidad de que los productores vuelvan a sembrar semillas obtenidas de sus propias cosechas constituye uno de los ejes centrales de la discusión. El debate enfrenta la necesidad de reconocer los derechos de quienes invierten en investigación y desarrollo genético con la posibilidad de que los agricultores conserven y reutilicen semillas bajo determinadas condiciones.
Desde ASA afirmaron que reconocen la necesidad de establecer excepciones al pago por uso propio que contemplen las diferentes realidades productivas.
Como parte de ese planteo, la entidad aseguró que amplió la superficie incluida en el régimen de excepción respecto de su propuesta original, con el objetivo de acercar posiciones y facilitar un acuerdo.
“ASA reconoció la necesidad de contemplar un régimen de excepción al pago por uso propio que tenga en cuenta las distintas realidades productivas y permita que aquellos productores que lo requieran continúen accediendo a genética de calidad”, indicó la asociación.
La discusión sobre el alcance de esas excepciones será determinante para evaluar cómo se distribuirían los costos y beneficios de un eventual nuevo régimen legal entre semilleros y productores.
Propiedad intelectual: el argumento de la industria semillera
La industria sostiene que el desarrollo de nuevas variedades requiere inversiones en investigación, tecnología y mejoramiento genético, por lo que considera necesario contar con mecanismos que permitan recuperar esos recursos y financiar nuevos avances.
Desde esa perspectiva, ASA afirmó que un marco normativo moderno y previsible podría favorecer la llegada de inversiones, ampliar la oferta genética y facilitar el acceso de los productores a variedades con mayor potencial de rendimiento.
“Un marco normativo moderno y previsible puede convertirse en una herramienta decisiva para impulsar inversiones en mejoramiento genético, acelerar la llegada de variedades con mayor potencial y fortalecer la competitividad del agro argentino”, enfatizó la entidad.
El planteo también busca desplazar el eje de la discusión desde la distribución del valor que genera actualmente el sector hacia la posibilidad de aumentar ese valor mediante nuevas tecnologías y desarrollos.
Brasil, una referencia para la discusión argentina
Como ejemplo regional, ASA mencionó el caso de Brasil, donde la industria semillera avanzó en la incorporación de tecnologías y en la ampliación de su oferta genética.
Para la entidad, esa experiencia demuestra que Argentina tiene margen para fortalecer su capacidad de innovación agrícola, atraer capitales y mejorar su posición competitiva en los mercados regionales e internacionales.
Sin embargo, el desafío local pasa por construir un marco que contemple tanto los incentivos a la innovación como las necesidades de los productores, especialmente en lo referido a la conservación y reutilización de semillas.
Una negociación que busca acercar posiciones
La actualización de la Ley de Semillas continúa atravesada por diferencias sobre la propiedad intelectual, el uso propio y las condiciones económicas para acceder a la genética. La decisión de ASA de ampliar las excepciones al pago, según lo informado por la propia entidad, busca contribuir a un entendimiento, aunque no implica por sí misma que exista un acuerdo definitivo con todos los sectores involucrados.
El resultado de las negociaciones será relevante para el futuro de la producción agrícola argentina. Una eventual reforma deberá definir cómo se reconocen los derechos de los desarrolladores, qué condiciones se aplican al uso propio y de qué manera se promueve la innovación sin desconocer las distintas escalas y realidades productivas. (CampoNoticias)



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