
La uva tuvo la cosecha más alta en 4 años
Camponoticias
Según los datos finales del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), en 2025 se recolectaron 19,8 millones de quintales, superando las proyecciones iniciales y convirtiéndose en la vendimia más abundante desde 2021.
Mendoza, con un total de 14,7 millones de quintales, aportó el 75% de la uva nacional y mostró un crecimiento del 9% respecto al año anterior. Ese volumen se transformó en 10,3 millones de hectolitros de vino nuevo y 4 millones de hectolitros de mosto.
La actividad también se reflejó en el número de establecimientos elaboradores
Este año operaron 893 bodegas y fábricas, 18 más que en 2024. El aumento sugiere una industria en movimiento, a pesar de que el volumen de vino descubierto fue un 40% menor al de la temporada anterior. Para muchos analistas, esto podría marcar una tendencia hacia una mayor diversificación de productos en el sector.
Una de las novedades en el informe del INV fue la corrección en los datos del origen de la uva. Inicialmente, Mendoza aparecía con más de 15 millones de quintales, pero al ajustar las cifras según el lugar de cultivo y no el de ingreso, el número se corrigió a 14,7 millones. Aun así, el volumen nacional total se mantuvo alto y ya está teniendo impacto en el precio de la materia prima.
En el desglose por variedades, la uva tinta volvió a imponerse con fuerza: representó el 55% del total recolectado a nivel nacional. Las uvas rosadas sumaron 5,7 millones de quintales, mientras que las blancas alcanzaron los 3,3 millones.
Dentro del abanico de tintas, el Malbec reafirmó su liderazgo, especialmente en Mendoza, donde se cosecharon casi 4 millones de quintales. Lo siguió el Cabernet Sauvignon con alrededor de 1,7 millones, confirmando la vigencia de las cepas clásicas en los viñedos argentinos.
La Resolución 14/2025 del INV fijó los parámetros técnicos para esta nueva añada. A partir del 1° de junio, los vinos de 2025 podrán ser liberados al mercado, con la posibilidad de unificar esta producción con remanentes de cosechas anteriores.
El documento también estableció los grados alcohólicos mínimos exigidos para los vinos de consumo general, diferenciados por provincia y tipo, aunque dejó expresamente exentos a los varietales de esta exigencia.
En Mendoza, el INV definió un mínimo de 12,5% de alcohol para los blancos, 12,6% para los tintos y 12,7% para los rosados. En San Juan, los valores fijados fueron levemente superiores para los blancos (12,7%), con idénticas exigencias para los tintos y rosados que en la provincia cuyana.
Estas disposiciones buscan garantizar estándares de calidad y homogeneidad en un año donde la abundancia de materia prima convive con una creciente diversificación de productos.
Con la expectativa puesta en la liberación del vino nuevo, el mercado comienza a moverse. Y aunque resta ver cómo evolucionará la demanda, el 2025 ya se ganó un lugar destacado en la historia reciente de la vitivinicultura argentina, señalaron desde el INV. (CampoNoticias)


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