
Los productores sostienen la intención de usar tratamientos biológicos en semillas
Camponoticias
El uso de insumos biológicos en los cultivos gana espacio en las preferencias de los productores. Esta tendencia se puede ver en cultivos de peso en el esquema granario argentino, como el caso del trigo.
De acuerdo al Relevamiento de Tecnología Agrícola Aplicada (Retaa), elaborado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), en la campaña 2023/24, el porcentaje promedio de uso de tratamientos biológicos en trigo a nivel nacional fue del 16%. Este porcentaje representa un incremento del 35% en comparación con el ciclo previo
“A lo largo de los años, se ha observado una tendencia positiva y creciente en la adopción de este tipo de insumos”, señalaron desde la bolsa porteña.
Y agregaron: “Este incremento refleja una mayor concientización y preferencia por prácticas agrícolas sostenibles que no solo protegen el cultivo, sino que también favorecen el medio ambiente.
El tratamiento de semillas antes de la siembra es esencial para favorecer la germinación y potenciar el crecimiento general del cultivo, además de incrementar significativamente la resistencia al estrés biótico y abiótico.

Radiografia triguera
El informe también detalló como fue el impacto de la tecnología usada en el cereal en la campaña 2023/24. Como se recordará, en ese ciclo se sembraron 5,9 millones de hectáreas, superficie que no logró revertir la tendencia a la baja que el cultivo experimenta desde 2017.
A nivel regional, señalaron que las mayores reducciones interanuales en el área sembrada se registraron en el norte de La Pampa y oeste de Buenos Aires, Núcleo Norte y sur de Córdoba. En estas regiones y sobre todo a causa de factores ambientales, las áreas sembradas cayeron entre un 19% y 37%.
En contraste, las regiones del NOA, centro-este de Entre Ríos y centro-norte de Santa Fe experimentaron los mayores incrementos interanuales, con aumentos del 51%, 25% y 20% respectivamente.
A nivel de lote, el rendimiento promedio nacional fue de 28,4 qq/ha, un aumento de 5,6 qq/ha en comparación al año pasado. En este contexto, el nivel tecnológico alto, creció en 1 punto porcentual, concentrando la producción en un nivel tecnológico medio.
En la campaña 2023/24, el Retaa calculó que un 54% de los productores se ubicó en un nivel tecnológico medio, un 32% adoptó un nivel tecnológico alto, y un 14% se mantuvo en un nivel tecnológico bajo.
“Estos datos reflejan una tendencia hacia la estabilización en la adopción de prácticas tecnológicas, con una mayoría de productores utilizando un nivel intermedio que combina eficiencia y sostenibilidad”, remarcaron.
Perfil de la siembra
Un 88% de las 5,9 millones de hectáreas implantadas fueron bajo siembra directa. El NOA, NEA oeste y sur de Córdoba presentaron los valores más altos de implementación de siembra directa, mientras que, en la Cuenca del Salado, el norte de Santa Fe, sudoeste bonaerense y sur de La Pampa exhibieron los porcentajes más bajos.
“Tanto en valores más altos, como más bajos; se debe a elección de manejo según las condiciones ambientales como de adversidades”, destacaron.
Con respecto a la densidad promedio de siembra, el promedio a nivel nacional de la última campaña se ubicó en 116 kilos de semillas por hectárea. Un dato a tener en cuenta es que el retraso producido en la fecha de siembra implicó una necesidad de aumentar la densidad, para compensar la menor duración de ciclo.
Otro punto clave para el rinde en trigo es la fertilización. Durante la campaña 2023/24, a nivel nacional, la dosis promedio de nitrógeno fue de 78 kg/ha, mientras que la dosis de fósforo se mantuvo en 14 kg/ha, números similares a la campaña 2022/2023.
En las regiones del NEA y el centro Norte de Córdoba registraron los valores más bajos en cuanto a fertilización fosfórica, mientras que el sudeste y centro de Buenos Aires y el Núcleo Sur presentaron las dosis más altas. (CampoNoticias)


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